El Glaciar Más Aterrador de la Antártida

Escrito por Ziva Goldstein

Traducido por Zack Goldstein

Justo frente a la costa norte de la Antártida se encuentra el glaciar más ancho del mundo.
Esta masa cristalina es apenas más grande que el estado estadounidense de Florida y pierde 50 gigatoneladas de hielo al año (para ponerlo en perspectiva: una sola gigatonelada equivale aproximadamente al doble del peso de todos los seres humanos combinados). El glaciar tardó siete años en ser cartografiado y se descubrió que tiene una profundidad de unos mil doscientos metros en su centro. Es tan remoto que solo 28 personas han puesto un pie sobre él. El glaciar es extenso, majestuoso y… increíblemente inestable.
“Si va a haber una catástrofe climática,” comentó el glaciólogo Ian Howat, “probablemente comience en Thwaites.”

La fama del Glaciar Thwaites no proviene de su tamaño o profundidad, sino de su impacto en el aumento del nivel del mar. En los últimos años, el Thwaites se ganó el apodo de “el Glaciar del Juicio Final” a medida que su rápida erosión se hizo semiviral. Periodistas de todo el mundo se lanzaron a investigar el retroceso del glaciar más ancho del planeta… y si su historia merecía ser contada.

Pronto descubrieron que sí.
Entrevistas y artículos sobre el Thwaites abordaron desde su descubrimiento hasta su impacto proyectado en la subida del nivel del mar. La Unión Europea de Geociencias realizó cientos de simulaciones y concluyó que el Thwaites se derretirá cada vez más rápido, elevando el nivel del mar de un total de 5 milímetros a 42 milímetros para el año 2120. Este pronóstico es uno de los más optimistas.
La Academia Nacional de Ciencias de EE.UU. descubrió que las corrientes de marea cálidas están “penetrando el enorme bloque de hielo a profundidades de hasta 6 kilómetros”. Sus hallazgos concluyeron que estas aguas más cálidas están provocando un aumento del derretimiento no solo del Thwaites, sino de toda la Antártida. Estas corrientes se calentaron debido a las emisiones de gases de efecto invernadero inducidas por el ser humano y la disminución de la capa estratosférica.

Es difícil de aceptar, pero somos la razón detrás del glaciar del juicio final.
Y el Thwaites es solo uno de muchos posibles juicios finales.
Estas catástrofes climáticas son nuestra responsabilidad.
Nos corresponde generar conciencia, y nos corresponde hacer el cambio.

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